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Category: Editorial

La Educación, una tarea integral

En las últimas semanas el tema de la Reforma Educativa se ha centrado solamente en los desmanes que han hecho miembros del sindicato de maestros de Guerrero, Michoacán y Oaxaca. Los medios han dado prioridad a los dimes y diretes en torno a realizar algunas adecuaciones a la Ley de Educación, en lo referente a los maestros, en cada uno de esos estados.

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¡Esta es su casa!

Desde aquel 22 de diciembre que recibimos la noticia que Mons. Alfonso Cortés Contreras había sido nombrado II Arzobispo de León, la comunidad diocesana se alegró sobremanera porque a partir de ese momento, todas nuestras energías se concentraron en preparar su bienvenida, y tres meses se hacían largos para tenerlo ya en esta iglesia diocesana que tiene la bella tradición de querer mucho a sus obispos y ser fieles a ellos, pues eso es ser fieles a la Iglesia.

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Mitzi y la violencia contra los más débiles

Agresiones en contra de los niños y mujeres son, de las manifestaciones de la violencia, las que más indignan a nuestra sociedad.

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EL SACERDOCIO, DON Y MISTERIO

Tantas son las cosas que nos ocupan y preocupan en nuestra vida. La manera tan vertiginosa en la que vivimos y los medios de comunicación han hecho que nuestra vida pase de un tema a otro sin reflexionar, sin hacer un alto en el camino. En estos días nos dimos cuenta del Doping de algunos jugadores en la selección, la liberación de Jorge Hank, el destape de algunos candidatos a la presidencia en el 2012, los debates de los candidatos en el Estado de México, elecciones en Perú. A nivel local, vemos el asesinato cruel de una niña de 11 años a pedradas en Purísima del Rincón y la intervención oportuno de la Policía en un secuestro en León. Son muchos acontecimientos que sabemos y poco lo que reflexionamos sobre ello debido a la inmediatez a la que ya nos estamos acostumbrándonos.

Mas cabe en esta semana señalar y reflexionar sobre uno de ellos que ha sido de trascendental importancia para nuestra Arquidiócesis, no porque los otros temas no sean importantes, sino por que hoy más que nunca es necesario hacer un alto en el camino y reflexionar sobre el Don y Misterio del Sacerdocio.

El pasado domingo 4 jóvenes decidieron consagrarse total y plenamente a Dios, dicha decisión no se expresó en ese día, sino que ha sido un proceso que se ha madurado durante más de 10 años y que tuvo su culmen con la imposición de manos por parte del Sr. Arzobispo José Guadalupe Martín Rábago.

El Sacerdote es un hombre sacado de entre los hombres para servir a los mismos hombres. Mediante el Sacerdocio Dios dispensa sus sacramentos a los hombres, especialmente el de la Reconciliación y la Eucaristía. La persona del Sacerdote prácticamente acompaña toda nuestra vida desde que nacemos, hasta el día en que Dios nos llama a su presencia. Es el Sacerdocio instrumento de la gracia, puente entre Dios y los hombres, heraldo del Evangelio y fermento de la caridad en las comunidades parroquiales. Es el Sacerdote el amigo, el confidente, el que predica las verdades, el que atiende  a los más necesitados, el que impulsa a la comunidad. El sacerdote no es nunca más sacerdote que cuando celebra la Eucaristía en comunidad, pues es el mediador, el que pide y el que intercede por el pueblo. Es también el que absuelve de los pecados y da el viático para cruzar de esta vida a la celeste.

Pero este gran don del sacerdocio se recibe en “vasijas de barro”. El Sacerdocio no se recibe ni se ejerce en abstracto sino que se encarna en hombres, nacidos en un hogar común, con problemas, dificultades, vicios, defectos, contingencias, limitaciones. Pero también el hombre que los recibe lo hace en medios de sus cualidades, virtudes, sueños, meritos, aspiraciones, anhelos y fe.

Nunca como hasta en esta época se ha atacado y despreciado tanto a los sacerdotes, pero nunca como en esta época también nos vemos tan necesitados de ellos.

Muchos de esos gritos que enjuician y condenan a los sacerdotes provienen de gargantas en pechos lastimados, lacerados, envenenados por un mal testimonio de un sacerdote. Porque ante el desencanto de las cosas terrenas, cuestionamos a quienes de suyo se dedican a las cosas de Dios y terminan haciendo lo mismo o peores cosas que quienes vivimos en el mundo. Porque muchos de esos reclamos no son otra cosa que una demanda de coherencia hacia al don recibido y la promesas hechas. Porque hoy en día todavía las personas tienen conciencia de lo que está bien y de lo que está mal, de lo que está de acuerdo al Evangelio y de lo que no.

Por otro lado, urge ver en la figura sacerdotal aquel testimonio irrefutable que se puede vivir sólo para Dios. Porque nos vemos en la orfandad y buscamos “padres” que nos orienten y nos digan hacia dónde encaminar nuestra vida. Porque a pesar de las horrendas excepciones, hay muchos sacerdotes que hoy en día son la sal y la luz del mundo; son, con su testimonio, el último bastión de moralidad sobre la tierra.

El Sacerdocio de Cristo a pesar de nuestra falta de preocupación al respecto se sigue conservando, manteniendo y trasmitiendo. Pero, sí urge una cultura vocacional: oremos por las vocaciones, promovamos todas las vocaciones no sólo el matrimonio. No denostemos una vocación tan heroica y, todavía, de tan buena reputación entre los mexicanos.

Hoy y siempre estaremos agradecidos por el sacerdocio y los sacerdotes. Pero también hoy más que nunca nos debemos de comprometer a orar por ellos y apoyarles en la tarea de la evangelización. Y también, hoy más que nunca urge la coherencia de los sacerdotes para mayor gloria de Dios.

EL PROBLEMA: LA RENDICIÓN DE CUENTAS

En días pasados aconteció, debido al trágico accidente en una mina en Coahuila, la comparecencia del Secretario del Trabajo, Javier Lozano, y otros miembros del gabinete presidencial ante la Comisión Permanente de la LXI Legislatura.

La comparecencia, como ya nos tienen acostumbrados, siempre que se presentan miembros del Gabinete, se caracterizó por dimes y diretes. Pero en esta ocasión, el Secretario del Trabajo le dio un giro distinto.

Siempre hemos visto por los Medios de Comunicación que son los Diputados los que generalmente hacen de las suyas: ponen mantas, pancartas, niños de juguete, blanquillos y demás durante la comparencia. No pueden faltar los diputados osados que hasta llaman y gritan “asesinos”, “rateros” y “borrachos” a los servidores públicos que tienen que aguantar pues la Constitución protege con el famoso fuero a sus detractores, cuando no agresores y calumniadores. Acto seguido, los servidores públicos, generalmente Secretarios de Gobierno, salen de San Lázaro y continúan su gestión como si nada.

Recientemente e inesperadamente se cambió el formato y ahora fue el Secretario del Trabajo quien les “volteó la tortilla” a los Diputados y sentenció: “¿Saben cuál es el problema?, que ustedes no comparecen ante la sociedad por la grave responsabilidad de no aprobar la Reforma Laboral”. A lo que el Diputado Lerdo de Tejada, apoyado en la Constitución, señaló: “Usted no puede reconvenir a un Diputado”. Más con fuero uno y Secretario el otro, el problema queda en familia.

Varios articulistas centraron su atención en el hecho, más que en la valentía, de la realidad que, si bien no descubrió Lozano, sí expresó de manera más que evidente: los Diputados y Senadores no rinden cuentas a los ciudadanos. Mas aquí agregaríamos: ni el Poder Legislativo, ni el Judicial y ni el Ejecutivo rinden auténticamente cuentas claras a los ciudadanos sobre su desempeño.

En nuestro país aún se sigue “vendiendo” la idea de que el “castigo” más grave al que puede ser sometido un servidor público es el que se le solicite a comparecer en el Congreso. Nada más falso. El castigo no va más allá de exhibirle en público, ya que los medios generalmente prestan demasía atención al hecho, y al término de la comparecencia como si nada: ni se les destituye del cargo, ni les descuentan de su sueldo y, para acabar pronto, ni si quiera se les instruye remediar el daño ocasionado, cuando así se requiere. Ahí tenemos el caso de la ex titular del Instituto Nacional de Migración Cecilia Romero Castillo que con una ligereza y una mano en la cintura afrontó todo el problema de los migrantes y el tráfico de los mismos. Fue destituida y nada más. Ni si quiera ahora que se sale a la luz pública la gran cloaca del Instituto se le ha llamado a dar cuentas.

Los Diputados por su parte, viven como reyes. Recientemente un medio de circulación nacional mostró los sueldazos y prestaciones a los que tienen derecho. Incluso hay algunos gastos bajo el rubro de “discreción”. El problema con ellos estriba en el mismo: no rinden cuentas a nadie. Solamente van a los pueblos y ciudades piden el voto y luego ya ni se paran. Incluso ya en el límite del cinismo hay algunos diputados que tienen oficinas de representación con direcciones falsas. Y de los plurinominales ni hablar, ellos ni siquiera llegan al cargo por la ciudadanía sino que llegan al cargo por su partido. Y así vemos personajes de la política nacional que viven toda su vida del erario y como “chapulines” saltando de una Legislatura a otra, sea Local o Federal.

En el caso del Poder Judicial recientemente vimos, mediante el documental “Presunto Culpable”, que también en ese ámbito las cosas no son como debieran ser. Y es así que el ciudadano, que tienen el poder es a la vez es el más indefenso y vulnerable en nuestro sistema de justicia mexicana.

Es debido a lo anterior a que nuestra democracia se encuentra aún muy endeble. Si bien es cierto, gracias a la democracia hemos llegado a decidir libremente quién nos represente y quién nos gobierne. Pero hasta ahora esta democracia no ha avanzado hacia la entrega de cuentas y la transparencia. Y todavía se encuentra muy lejos de dar premio o castigo a quienes sirven a la ciudadanía.

Mecanismos para la entrega de cuentas hay muchos, pero el que ya se tiene a la mano es el del voto. En el ámbito Legislativo algunos han propuesto la reelección de los diputados y senadores. Tal mecanismo, no se debe de aplicar sin antes llevar una  campaña de concientización y enseñanza sobre el ser y que hacer de los senadores y diputados, locales o federales, en el caso del segundo. Pues se puede dar el caso de algunos vividores que aprovechándose de la ignorancia de la gente, compitiendo por una reelección a senador, presuman la pavimentación de tal o cual calle, sin saber que ellos en eso no tienen que ver nada. Y es ahí donde entra la gran responsabilidad que tenemos todos los mexicanos en salir de la “apatía”  política en la que vivimos. Debemos de formarnos e informarnos en materia política y saber bien qué debe de hacer y qué no nuestros representantes populares.

En el ámbito del servicio público también se ha sugerido, infinidad de veces, una autonomía por parte de la Secretaría de la Función Pública, pues no se puede ser juez y dar parte. Es evidente que ha habido en nuestro país muchos casos donde el partido que se encuentra en el poder, sea rojo, amarillo o azul, solapa las fechorías de los suyos y la secretaría sólo cobra un sueldo que no desquita.

Por su parte el Poder Judicial es el de menos exposición mediática, mas se ha señalado que se pueden evitar abusos con una CNDH con más “dientes” que puedan sancionar a quienes de suyos debieran de ser justos.

Queda mucho por hacer, pero sí urge tomar conciencia que depende de todos los que conformamos este país, que el mismo salga adelante en beneficio de quienes orgullosamente nos llamamos mexicanos.

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