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Category: Ejemplo de Vida

P. ERASMO MARTÍN PADILLA

“Todo lo que soy, se lo debo a mi querido Seminario”.

LA ALDEA GTO., 10 de junio de 2011.- En días pasados partió a la casa de Dios el P. Erasmo Martín Padilla, quien contaba con 85 años de edad, de los cuales 62 los vivió como sacerdote entregado y fiel a su ministerio.

Su ministerio lo ejerció en las siguientes parroquias:

  • Parroquia de Santiago Apóstol de Silao
  • Parroquia de San José de Pinos
  • Parroquia del Señor de los Trabajos en la Aldea
  • Parroquia del Señor de la Morita
  • Santuario de Guadalupe, “Santuarito”, en Silao
  • Templo de las “Tres Caídas” en Silao
  • Templo de San Francisco en la Aldea.

Sus dos amores…

La Inmaculada Concepción la “Virgencita del Seminario” y el mismo Seminario fueron sus dos grandes amores. Su devoción inconmensurable a María le llevaba a portar diariamente y rezar el Santo Rosario, usaba también el escapulario carmelita y seguido le invadían las lágrimas cuando de la Virgen platicaba.

Por el Seminario sentía un cariño especial. No había visita que realizara al Seminario sin llevar consigo algún obsequio como platos, vasos, cazuelas, ollas y, por supuesto, alimentos como frijol, queso, maíz o fruta. Siempre llegaba con las manos llenas para obsequiar algo a los futuros sacerdotes.

Anexamos en este texto algunas preguntas que se le hicieron hace 3 años en una entrevista que generosamente concedió a este medio:

¿Por qué se hizo sacerdote?

Porque Dios así lo quiso…Además, mucho tuvo que ver mi padre, mi padre que me trajo al mundo pues oíamos dos misas todos los días y además de que asistíamos también los domingos y días de fiesta en el templo que hoy en día es la Catedral de la diócesis de Irapuato. Y diario, diario, diario, rezábamos el Santo Rosario. Además, te puedo decir, que yo soy sacerdote por, después de Dios, el Sr. Cura Don Patricio Arroyo, pues mi papá ganaba solamente 95 pesos y para poderme ir al seminario me pedía una colegiatura de 50 pesos mensuales lo cual mi padre no podía pagar pues éramos 4 de familia, entonces el P. Arroyo asumió los gastos de mi formación, además de que me dio para comprarme algo de ropa y así fue como ingresé al seminario el 16 de noviembre de 1939.

¿Qué fue lo que más le gustó del seminario?

Fue una estancia muy buena, recibí una formación muy completa.

¿Qué significa para usted la Virgencita del Seminario?

Ah…. Nadie va a poder (con lágrimas en los ojos) borrar de mi mente mi amor por ella, la quiero mucho. Recuerdo que cuando entré al seminario éramos 139 de todos ellos solamente nos ordenamos 3, pero recuerdo que constantemente, en todas nuestras actividades, especialmente en los exámenes, pedíamos mucho la intercesión de Nuestra Madre, para poder aprobar y llegar al Sacerdocio.

¿Qué le ha gustado más de su sacerdocio?

El trabajar, en especial el confesar a las personas. Eso se lo aprendí a Mons. Antonio Funes. Yo llegué a Silao el 10 de septiembre de 1949 como a las 5:00 de la tarde y a las 5:30 ya estaba en el confesionario. Llegué a San José de Pinos y también me pasaba mucho rato en la confesión. Recuerdo mucho la semana de los “Viernes Primeros”, era confesar y confesar desde el domingo anterior hasta el viernes y hasta que se acabara la enorme fila de gente como a eso de las 12 o 1 de la mañana.

¿Qué le ha costado más trabajo como sacerdote?

Ser lo que soy para la gloria de Dios.

Que descanse en paz.

PARTE A LA CASA DE DIOS EL P. ERASMO MARTÍN PADILLA

“El deceso de una persona duele, pero la muerte de un sacerdote duele en el corazón”.

LA ALDEA GTO., 9 – 11 de junio de 2011.- A la 9 de la noche las campanas de la parroquia del Señor de los Trabajos en la Aldea redoblaron anunciando el lamentable deceso del P. Erasmo Martín Padilla. Más tarde, alrededor de las 3 de la mañana, redoblarían de nuevo para anunciar el arribo de los restos del presbítero que durante algunos años fue su párroco y en esa misma comunidad decidió terminar su ministerio en la capellanía de San Francisco de Asís.

Ya para el viernes durante todo el transcurso de la mañana no se hicieron esperar decenas de coronas y arreglos florares que adornaron aún más el templo parroquial, pues recientemente se había festejado al Señor de los Trabajos. El templo lucía pletórico para despedir al Sacerdote.

Durante toda esa mañana se notificó a los sacerdotes y como pólvora se fue extendiendo la noticia entre los fieles. Así mismo, desde distintas parroquias de la Arquidiócesis llegaron fieles a despedir al sacerdote.

A las 4 de la tarde arribaron prácticamente todos los sacerdotes del Decanato Cristo Rey, para celebrar la Eucaristía. Fue presidida por el Sr. Cura Gerardo Sánchez Bravo, decano del Decanato, quien en representación del Sr. Arzobispo dio el sentido pésame a los familiares y a la comunidad en general.

En su Homilía el P. Gerardo habló un poco sobre la vida del P. Erasmo quien siempre se caracterizó por buscar que los fieles guardaran el respeto y temor de Dios. Pero sobre todo resaltó la generosidad de su persona para con la entrega de su ministerio, ya que muy a pesar de sus años y enfermedad aún seguía ejerciendo el Sacramento de la Reconciliación y la visita a los enfermos. También el Decano resaltó del P. Erasmo su amor a María y a su Seminario que lo formó como sacerdote.

Al final de la Eucaristía se le dio la bendición a los restos del P. Erasmo. Los sacerdotes se despidieron y los fieles continuaron velando y rezando por el alma de su Pastor.

DIÁCONO JESÚS EMMANUEL HERNÁNDEZ JUÁREZ

“A la vez que siento el llamado, me siento realizado. Le da plenitud a mi vida esta vocación.”

Datos Generales.

Mi nombre es Jesús Emmanuel Hernández Juárez y soy originario de Romita, Guanajuato, de una comunidad llamada Las Liebres. Somos en mi familia tres hermanos: yo soy el mayor, luego esta mi hermana Brenda y luego mi hermano Fabián que también es Seminarista. Mi papá se llama Jesús Hernández Pérez y mi mamá María de los Ángeles Juárez. Mi primaria la hice en la escuela “Miguel Hidalgo” de Las Liebres. La secundaria la hice en la “Efraín Huerta” en Silao. Y la preparatoria en la Oficial también en Silao. Posteriormente ingresé al Curso Introductorio el 25 de agosto del año 2002.

¿Cómo fue que nació en ti la vocación sacerdotal?

Yo descubro dos fuentes. Una fue la inspiración del P. Betancourt Díaz Infante, quien en medio de una gran sencillez y amor ejerce su sacerdocio. Otra ha sido la misma comunidad de Las Liebres. Romita es una parroquia con alrededor de 50 comunidades, por lo cual en mi comunidad había Misa cada mes. Entonces de ver la necesidad, del sacerdote, y la poca participación de la gente y la necesidad que tenían de Dios, eso fue lo que me llevó a descubrir el llamado de Dios y darle una respuesta afirmativa.

¿Por qué quieres ser Sacerdote?

En primer lugar, porque siento el llamado. A la vez que siento el llamado me siento realizado. Le da plenitud a mi vida esta vocación.

¿Cuáles son tus principales devociones?

No desde niño, pero sí en mi adolescencia, creo que quedó muy marcada la devoción a la Santísima Virgen en su advocación de la Virgen del Refugio. Dicha devoción llegó por influjo de mi familia y de la misma comunidad y municipio. Romita es un pueblo mariano por excelencia. Esa ha sido una influencia muy grande que ha marcado mi vida; la Santísima Virgen ha acompañado todo mi caminar vocacional.

¿Qué sientes al estar a punto de recibir la Ordenación Sacerdotal?

Una emoción muy grande. Siento emoción, felicidad y, a la vez, nervios. Porque se ve realizado lo que siempre anhelé desde que entré al Seminario y a la vez veo ratificado el llamado que Cristo me hizo. Para mi es una felicidad muy grande que ahora se inicia lo que siempre anhelé.

Durante los 9 años que duraste en el Seminario, ¿qué fue lo que más te gustó?

Sobre todo que el Seminario es un momento de conocer a Cristo, de encontrarte con Cristo y madurar tu vida cristiana en este ambiente. Algo que me marcó y me impactó fue la convivencia con mis compañeros; jóvenes que tienen el mismo ideal. También me gustó el acompañamiento de los formadores que siempre han estado atentos a nuestro crecimiento y formación.

¿Alguna vez pensaste en dejar este proyecto del Sacerdocio?

Dos veces. Una cuando inicié, a los dos meses que empecé en el Curso Introductorio, pensé que no era para mi esto. La otra fue, hace un año precisamente, quien lo iba a pensar, tuve una crisis por ciertas situaciones, no mías, sino de mi comunidad, lo cual me desanimó. Pero gracias a la cercanía de mis amigos, compañeros y el acompañamiento de los formadores fue lo que me hizo ver y salir de esta crisis.

En tu caso, sólo vivirás algunos meses de Diácono pues te mandarán, ya Ordenado, a estudiar, ¿qué significa para ti esta misión?

Dice el Evangelio: “Al que mucho se le da, mucho se le exige”. Para mi el hecho de que se me de el recibir el Don del Sacerdocio y la oportunidad de irme a estudiar, tanto el Sacerdocio como prepararme más, implica el servicio: me ordenan para servir y me mandan a prepararme más para servir más y mejor. Entonces eso me hace sentir un compromiso grande para servir a mi Diócesis al regresar.

¿Cuántos años tienes?

26 años, nací el 13 de octubre de 1984.

¿No te da miedo el recibir tan joven el Ministerio Sacerdotal?

Miedo no, pues esto es lo que yo quería. Sí siento que me preparé, la vida me preparó para esto y puesta la confianza en Dios pienso que si podré.

¿Cuáles son tus principales pasatiempos y aficiones?

Aquí en el Seminario tomé el gusto por el deporte y me gusta mucho leer.

¿Qué les dices a los bienhechores del Seminario?

Siento que mi vocación, en gran parte, la debo a tanta gente que tan generosamente apoya a nuestro Seminario. Siento que el granito de arena que cada uno aportó, se ve reflejada en mi vocación y en el hecho de llegar a la Ordenación. Me siento infinitamente agradecido con todos ellos, tanto por su aporte espiritual, en oraciones, como por su cooperación económica.

¿Algún mensaje para los jóvenes?

No tengan miedo, como decía el Beato Juan Pablo II, de abrir su corazón a Cristo, pues sólo en él se realizan nuestras inquietudes y anhelos. Los invito a que den el paso, si sienten la inquietud por el Sacerdocio, de conocer el Seminario. Cristo no nos quita nada, sino que por el contrario nos colma de infinidad de bienes y bendiciones.

En pocas líneas…

Edad: 26 años

Originario de la comunidad de Las Liebres en Romita, Guanajuato

Cantamisa: 18 de junio a las 12 del día en el Templo de Nuestra Señora del Refugio en las Liebres.

DIÁCONO JORGE BORJA VARGAS

“Si el Sacerdote lograra saber lo que es el Sacerdocio de Jesucristo moriría, más no de temor sino de amor”.

LEÓN GTO., 28 de mayo de 2011.- Con gran alegría la familia diocesana espera la Solemnidad del Espíritu Santo, pues en ella se realizan ordenaciones sacerdotales. Continuamos presentando parte de la vida de quienes ese día recibirán el Sacerdocio.

Datos Generales.

Mi nombre es Jorge Borja Vargas, pertenezco a una familia compuesta de 1 hermana y 4 hermanos. Mis papás se llaman Jorge Borja Saldaña y María de Lourdes Vargas. Mi primaria la hice en la “Escuela Primaria 20 de noviembre”, la secundaria la hice en la Técnica número 32. Luego hice un año en el CBTIS para posteriormente ingresar en la Preparatoria del Seminario Conciliar de León en 1998. Después pasé a hacer el Curso Introductorio, la Filosofía y el primer año de Teología en el Seminario de Monterrey. Regresé a León al Año de Pastoral I que realicé en la Parroquia de San Diego de Alcalá en Jaral de Berrios, municipio de San Felipe, Gto. Y, finalmente, he realizado los 3 años de teología aquí en León y me encuentro realizando mi Año de Pastoral II en Promoción Vocacional.

¿Cómo nace tu vocación?

Mi vocación nació desde pequeño, y más bien se fue consolidando poco a poco a través del tiempo. Pienso que empezó a surgir desde que mis papás me llevaban a Misa de niño. Somos una familia normal de ir a Misa cada ocho días, no teníamos ningún familiar que fuera sacerdote o religiosa. De ese ir a Misa, íbamos al Templo de los Franciscanos, de estar viendo al Sacerdote, un día el Sacristán me preguntó si quería ser monaguillo y mi respuesta fue: “le voy a preguntar a mi mamá”. Y mi mamá me dijo: “como tú quieras”. Y desde allí, con el proceso de monaguillo, iba en sexto de primaria, luego secundaria, fue que poco a poco creció mi vocación. El momento más fuerte fue cuando comencé a ir al Seminario tanto al franciscano como al Diocesano. Me gustó más el Diocesano y por eso a él ingresé. Un momento clave en mi vocación fue, cuando ya cursaba el primer año en el CBTIS, mis compañeros ya se habían ido a estudiar al Seminario Menor, los que estaban ayudando ahí en el Convento, y al regresar ellos me compartieron su experiencia y yo les pregunté que cómo era el ambiente, que cómo estaba allí. A lo que ellos me platicaron su experiencia. Y me dijeron: “los padres estaban preguntando por ti”, en concreto el P. Conde que era el promotor Vocacional. Y desde ese momento sentí de una manera más fuerte el llamado de Dios, de ese Dios que me decía que me quería para el Seminario

¿Cuáles son tus principales devociones?

A raíz de lo que se vive en la familia, en primer lugar, la devoción a la Santísima Virgen María, en su advocación de la Virgen de la Soledad. Continuamente se rezaba el Rosario en la casa, se hacían novenas, mandas y peregrinaciones a San Juan. Ya, de manera un poco más personal, pues la figura de San Francisco de Asís, a quien le he encomendado mi vocación. Ya luego que entré al Seminario, pues tomé la devoción de la “Virgencita del Seminario” y el Sagrado Corazón de Jesús.

¿Qué fue lo que más te gustó durante los 13 años que estuviste en el Seminario?

Yo creo que podría hablar de cada una de las dimensiones: en lo humano, los paseos, convivencias y los amigos que vas haciendo al paso de los años. En el aspecto espiritual los ejercicios espirituales, dirección espiritual y los momentos de oración que me acercaron más a Dios. En el aspecto intelectual el hecho de ir viendo una superación en tu persona. En lo vocacional, pues el mismo hecho de que los formadores veían aptitudes para el sacerdocio y el yo mismo ir consolidando mi decisión.

¿Alguna vez pensaste dejar este proyecto del Sacerdocio?

Yo creo que hubo crisis y hubo dudas, pero concretamente el pensar en otro estilo de vida distinto a este, pues no. Sí surgían dudas, como el hacer una carrera o el tener una novia, pero creo que siempre estaba en mí ese hecho de que sentía el llamado de Dios. Sentía que le estaba respondiendo a Dios. Aquí hay dos factores: me gusta esta vocación y siento, a la vez, que estoy respondiendo al llamado de Dios.

¿Por qué quieres ser sacerdote?

En primer lugar, porque siento claramente el llamado de Dios; creo que Dios me llama, que se ha fijado en mí, con todo lo que soy, mis limitaciones y mis deficiencias, mis cualidades y virtudes. Eso es lo primero, le estoy respondiendo a Dios. Y lo segundo, es porque quiero ser otro Cristo Buen Pastor, que ayuda y que sirve a los más necesitados.

¿Algún Sacerdote que te haya marcado?

El P. Noé Cano (q.e.p.d.), que fue vicario en mi parroquia (Alma Mater), ya llegó enfermito a la parroquia. Yo fui testigo del proceso degenerativo que la enfermedad hacía en su persona. Pero yo valoraba mucho su entrega; lo veía en el confesionario, celebrando Misa, pero con mucha alegría y esa alegría la contagiaba. Tuve la bendición de recibir la primera comunión de sus manos y eso me marcó desde la infancia.

¿Cuáles son tus principales aficiones y pasatiempos?

Creo que uno de mis principales gustos y pasatiempos es pasear y conocer lugares. El hecho de escuchar música, leer y hacer deporte. Salir con los amigos a platicar para tomarnos un café.

¿Algún mensaje para Bienhechores del Seminario?

Pues así como se hizo todo este esfuerzo del Segundo Sorteo del Seminario y que se ponía la frase “Se generoso, Dios te dará un sacerdote”, pues concretamente nosotros 4 que estamos a punto de ser ordenados, pues somos el fruto de la oración del pueblo de Dios y de sus aportaciones económicas. Todo el bien que hacen a favor del Seminario se ve reflejado en nuevos sacerdotes. Sigan haciendo mucha oración, ya que todos sus sacrificios y oraciones que hagan se ven reflejados en más sacerdotes.

¿Algún mensaje para los jóvenes que quieren conocer el Seminario?

“Nadie ama lo que no conoce”. Yo los invitaría a que vayan y que conozcan el Seminario. Y una vez que vean cómo es la formación, las instalaciones y demás, que de ahí decidan. No digan no, sino conozcan primero.

En breve…

29 años de edad.

Originario de Irapuato, Guanajuato.

Cantamisa:

16 de junio a las 7 de la tarde en la parroquia de Alma Mater en Irapuato, Guanajuato.

DIÁCONO GERMÁN BARROSO MORENO

«Maestro ¿dónde vives?». Les respondió: «Venid y lo veréis.» Fueron, pues, vieron dónde vivía y se quedaron con él.

LEÓN GTO., 24 de mayo de 2011.- Continuamos con las entrevistas de los futuros sacerdotes que serán ordenados el próximo 12 de junio en la Catedral Basílica Metropolitana de León a las 10 de la mañana.

Datos Generales.

Mi nombre es Germán Barroso Moreno, nací el 28 de mayo de 1982. Somos nueve hermanos en mi familia. Mi mamá se llama Vicenta Moreno Castro y mi papá Nicolás Barroso Porras. Hice mis estudios primarios en la Colonia la Joyita en la primaria “Lázaro Cárdenas del Río” y la Secundaria en la “Miguel Hidalgo y Costilla”, turno vespertino.

¿Cómo nace tu vocación?

Que yo me acuerde, estaba muy chiquillo. Yo recuerdo que fue cuando estaba en tercero de primaria nos preguntaron que qué íbamos a ser de grandes, y ante esa pregunta mi respuesta fue: sacerdote. Todos los demás querían ser otra cosa, y así como que yo era el único que quería ser “padre”, nadie me la creía. Luego, me invitó como monaguillo el Sr. Cura Francisco Reyes, Párroco de Santiago Apóstol, apenas yo iba en cuarto año de primaria. Primero me invitó a dar las hojitas dominicales y después ya me subí al presbiterio a ayudarle en las misas. Quien me enseñó a acolitar fue mi papá. De ahí empecé a ayudar en las misas, casi todos los sábados era ayudar en las misas y ya los domingos ayudaba a repartir hojitas dominicales. Después, el Sr. Cura Francisco me hizo la invitación directamente: “¿No quieres conocer el Seminario?”. Yo le dije: “Sí”, y él me dio todos los datos, la información y todo, y así fue como conocí el Seminario Menor en un encuentro. También otra cosa, que a mi temprana edad, causó importancia en mi vida fueron los votos temporales de mi hermana, se me hizo muy padre y eso marcó mi vida en el sentido vocacional. Y a partir de ahí fue que tuve más contacto con la parroquia, frecuenté más el Seminario y a participe en las reuniones. Así fue que me hice Sem-Fam desde que tenía 12 años. Ya terminando la secundaria, que no la terminé muy satisfactoriamente, incluso terminé debiendo alguna materia, y así se me dio la oportunidad de entrar y ahí me regularicé. Ya en el Seminario subí mi promedio y mi situación académica cambió puesto que ahí hay tiempo para todo. En el año de 1997 entré al Seminario a cursar la Preparatoria.

¿Cuántos años estuviste en el Seminario y qué fue lo que más te gustó?

En el Seminario estuve 13 años. En primer lugar, una de las cosas que más me gustó, en toda la vida del Seminario, fue haber podido descubrir en mi la capacidad para seguir estudiando. Esa fue una de las cosas que me gustó mucho y me abrió muchas puertas en mi caminar, lo cual me llevó a sentirme cada vez más seguro y más firme en mi vocación. Otra de las cosas fue la convivencia con mis compañeros, el enriquecer mis amistades, el crecer con ellos, el compartir y jugar. La otra cosa fue el aspecto de la oración, pues tuvimos la oportunidad de conocer a Dios de una manera más cercana.

¿Por qué quieres ser sacerdote?

Uno de los principales motivos por los que quiero ser sacerdote es, más que nada, porque yo me siento llamado por Dios para ser sacerdote. Me siento llamado por el Señor. Él me ha dado todas las facilidades y los medios para que yo vaya caminando. Aún con todas las dificultades y con todos mis defectos, yo me siento llamado. Y se que me sigue llamando para algo concreto: para ayudar a extender su obra aquí en la tierra. Aunque no como un instrumento muy digno, porque no lo soy, pero creo que me siento llamado a eso por Él.

¿Alguna vez pensaste en dejar el proyecto del Sacerdocio?

Si, lo pensé dos veces. Cuando estaba en el Curso Introductorio, que ya era una salida eminente, pero fue con la ayuda del P. Héctor Carranza (q.e.p.d.), que yo logré aclarar muchas cosas y pude continuar en el Seminario. La otra ocasión fue al terminar la Filosofía, pues ya tenía más conocimientos y elementos para discernir mi vocación, opté por salir del Seminario por un año y con la firme intención de regresar al siguiente. Me salí con un proyecto definido y con la mente bien clara en los objetivos y metas que buscaba. Ello me ayudó mucho para no desviarme. Gracias a Dios lo logré. Puedo decir que todo lo que yo quería saber, el Señor me lo concedió. Muchas cosas se me presentaron en “bandeja de plata” y alguna de ellas me invitaba más bien a no regresar, más aún sentí muy fuerte el llamado de Dios y por eso me animé y regresé.

¿Algún Sacerdote que te haya marcado en tu vocación?

Puedo decir que son tres. El primero, y el que conocí más y estuve más cerca, y que fue el que me fue impulsando en mi vocación, fue el P. Francisco Reyes de la Parroquia de Santiago Apóstol de Silao. De él yo fui su acólito durante un tiempo largo y aprendí muchísimas cosas positivas, en el sentido que me motivaban mucho como su entrega, muy generosa siempre a la gente; su manera de ser tal cual. Fue una figura que siempre ha estado presente. Hasta a veces llego a pensar que muchas de mis actitudes vienen de ese modelo. El otro sacerdote que también ha influido mucho es el P. Julio Ledezma, que fue el primer Sr. Cura de la Parroquia de San Judas en la Joyita (1995). También de él fui su monaguillo, conviví mucho con él y con quien estuve tratando muy de cerca. También es una persona muy humana y tiene una manera muy propia de dirigirse a las personas. Se entregaba mucho al trabajo de su parroquia, y a pesar de ser un sacerdote joven, siempre se mantuvo con ganas de trabajar. Me motivaba mucho el andar con él en las misas de las comunidades, convivencias y demás. El otro sacerdote, fue mi segundo Sr. Cura el P. Jorge Raúl Villegas, a quien tuve además de prefecto de disciplina en el Seminario Menor, luego fue mi Sr. Cura. Y también estuve colaborando mucho con él. Una de las cosas que más me gustan de él es su manera de predicar.

¿Cuáles son tus principales pasatiempos y aficiones?

Lo que más me gusta es pintar. Otro es el hacer ejercicio y uno de los deportes que más me gusta practicar son las artes marciales. Una de las cosas que también me gustan es leer. También, no se cantar, pero me gusta mucho cantar y escuchar cantar, me gusta mucho la música.

¿Algún mensaje para los bienhechores del Seminario?

Yo estoy muy agradecido con ellos por todo lo que hacen. Se desprenden de sus bienes y hacen oraciones pensando en el futuro de la Iglesia, pensando en los futuros sacerdotes. El Señor siempre les recompense todo el bien que hacen. Gracias a ellos es que se mantiene el Seminario, juegan un papel muy importante.

En pocas líneas…

Diác. Germán Barroso Moreno

Edad: 28 años

Originario de la Parroquia de San Judas Tadeo en Silao, Gto.

Año de Pastoral: Prefecto de Disciplina en el Seminario “Beato José Trinidad Rangel” en San Felipe, Guanajuato.

Cantamisas:

15 de junio en la Parroquia de San Judas Tadeo. 5:00 p.m. (La Joyita, Silao)

17 de junio en la Parroquia de Santiago Apóstol en Silao. 5:00 p.m. (Silao)

19 de junio en la Parroquia de San Miguel Arcángel. 10:30 a.m. (San Felipe)

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